viernes, 9 de enero de 2015

No somos nada

Bajaba sus alas mientras apoyaba sus pies contra el frío suelo. Las plumas poco a poco iban cayendo hasta sólo quedar la sombra de aquellas magníficas alas. Perdió el equilibro al haber sido despojado de aquel peso y cayó con sus manos desnudas provocando un golpe sordo. Poco a poco,el hombre iba recuperando movilidad,pero se sentía totalmente vacío de energía. Empezó a llover. Giraba la cabeza en busca de algún refugio para la lluvia en ese callejón al que había ido a aterrizar. Sólo puedo colocarse una sucia manta de la basura por encima de su cuerpo y avanzó hasta encontrar con un puente,donde decidió quedarse hasta que amainara la lluvia.

Estaba completamente desorientado. No sabía por qué había acabado en aquella situación. Siguió caminando bajo el puente hasta encontrar un bidón ardiendo,proporcionándole el poco calor necesario para no coger una pulmonía. Se sentó al lado,absorbiendo cualquier rastro de calor que emanara la hoguera y se sumió en sus pensamientos.

-¡Eh,tú! ¿Que haces en mi bidón?

Una voz le sacó de su trance. Una voz ronca sonaba desde lejos. El eco hacía su función y se oía como un susurro en su oído a pesar de estar a bastante distancia. El hombre era claramente un vagabundo, con su abrigo roído,un gorro lleno de agujeros y una barba sucia y desatendida.

-Ah....ya veo.... tu también eres como yo ¿verdad?

No era un vagabundo...pero en estos momentos era lo que más se le parecía. El hombre habló con una voz suave pero fuerte:

-Se podría decir...no tengo hogar y es el único sitio que he encontrado para pasar este temporal.

-Sí,chico....además está anocheciendo y no es bueno recorrer las calles a estas horas. Demasiada gente nos odia. ¿Hmm?

El vagabundo se fijó en el hombre tapado bajo una manta reciclada: tenía una piel bastante cuidada y blanca. Su pelo largo y negro como el carbón le recorría hasta la cintura mínimo. Su cara era serena y  dura,a pesar de que parecía muy joven. Y sus ojos.....dorados como el oro,parecía que estaba leyendo tu alma.

-¿No eres de por aquí? - El vagabundo se sentó también al lado del bidón y se quitó el gorro para secarlo lo antes posible. - Tienes pinta de ser un muchacho de bien,al menos hasta hace poco. ¿Cuantos años tienes?

-Demasiados. No soy un muchacho,no es necesario que se preocupe por mí.

-Bueno,lo siento....no era mi intención ofenderle,señor.

Estuvieron largo tiempo tendido sin mediar palabra. El vagabundo no podía evitar mirar fugazmente de vez en cuando a aquel extraño,pero él ni se inmutaba. Observaba el fuego y no apartaba la vista ni siquiera cuando le preguntaba.

-Em....¿Cómo te llamas si no es indiscreción? -Aquel hombre le imponía demasiado respeto,y a pesar de su suave voz....mostraba cierta hostilidad.

Y por primera vez en la noche le dirigió la mirada.

-Lucifer.

-Vaya. Te llamas igual que el ángel caído de la mitología,je,que curioso. Mi nombre es Samael.

-Hmph,tu también tienes nombre de ángel. Es curioso encontrarme con alguien así.

-¿Alguien así? - Samael prefirió dejar de preguntar,ya que su mirada volvió a dirigirse al crepitar de las llamas. Tras un rato decidió reanudar la conversación. - Yo era vendedor de coches de segunda mano antes de que una colilla mal apagada quemara el concesionario y me cargaran a mi el muerto.Endeudado hasta las cejas tuve que vender todo,hasta mi casa,para al final vivir de la calle. Llevo más de un año y nadie se ha preocupado por mí. Ja,ni siquiera mi familia me llamó para ver cómo estaba tras el incidente. ¿Y tú como acabaste así?

Los dorados ojos de Lucifer brillaban con intensidad ante las llamas,confundiendo el color de sus ojos con el rojo del fuego.

-Antes....vivía con mi familia. Una gran familia,muy numerosa.No teníamos ningún problema....eramos felices.....hasta que adoptamos mascotas. Y nuestro padre nos obligaba a cuidarlas y tratarlas como si fueran nuestros hijos... Hasta entonces todo bien. Hasta el día que empezó a prestarles más atención a ellos que a nosotros,sus hijos...No podía soportarlo. Mis hermanos lo aceptaban y decían que era normal,que teníamos que obedecerle....Decidí que era mejor que cualquiera de esos seres insignificantes,no merecía ser olvidado y pasar mi vida de niñera. Y por ello me echaron de mi hogar. Nunca llegué a dañar a nadie,sólo expresé mi opinión...y me echaron.

-Em...vaya...esa historia...es muy parecida a....

De nuevo,sus pupilas se clavaron en él con tanta fuerza que Samael se echó para atrás instintivamente como un perro asustado de un león.

-Ya te dije quién soy. Los humanos creéis lo que queréis creer.

-Venga ya,me estás tomando el pelo. - Samael se levantó con convicción,también por miedo quizás,quería estar alerta por si tenía que huir. - No puedes ser el demonio en persona,eso sólo son historias de la religión.

Lucifer se levantó. - No soy un demonio,tú mismo lo dijiste antes.- Al quitarse la manta Samael pudo observarle en su esplendor. Un cuerpo perfecto, pero con un aspecto frío. Lo único que llevaba era unos pantalones cortos tan maltratados por el tiempo que eran tiras prácticamente. Y en su espalda dos heridas,todavía sin cerrarse del todo. El lugar donde antes se acomodaban dos alas. -Soy un ángel que cayó al mundo por su arrogancia. El único ángel que mora en la Tierra. El único odiado hasta la fecha.

Tras esas palabras,volvió a colocarse su manta y se sentó como si nada hubiera pasado y siguió observando el fuego. Samael se encontraba confuso,asustado.....un torrente de emociones. Si nahbla se encontraba,en resumen.

-¿P...pi....piensas....piensas matarme...?

-¿Por qué razón tendría que hacer eso?

-N...no sé.....o...odias a los humanos...¿no...?

Lucifer esbozó una sonrisa picarona. Encontraba muy graciosa la reacción de Samael.

-Eso son absurdas historias que os inventáis para dar sentido a vuestras desgracias. Para echar las culpas a un ser malvado y sobrenatural y no asumir vuestros errores. No,Samael. No os odio. Odio a mi Padre,que me echó del Cielo. Odio a mis hermanos que no movieron un dedo para ayudarme. Vosotros fuisteis creados,os cuidamos,pero no hicisteis nada en mi contra. Sois seres raros,tengo que admitirlo.

-Pe...pero...no entiendo - Samael seguía tartamudeando a causa del miedo,de la sorpresa o de ambas cosas. - ¿Qué haces aquí?

-Solo estoy de paso. Llevo milenios recorriendo el mundo,desde que fui expulsado. A pesar de ser despojado de mis poderes angélicos,incluso de mi antiguo nombre.....conseguí mantener un poco de energía. De ahí mis heridas en la espalda. Puedo invocar unas alas,lo malo es que no son de larga duración y suelo acabar perdido y sin nada,como ahora.

-¿Entonces.....eres humano...ángel...demonio...?

Esta vez la carcajada fue sonora. Lucifer no pudo evitar reírse de aquella pregunta.

-Una vez fui ángel. Al caer,me transformé en humano,muy a mi pesar. Conservo algún poder pasado,pero en la mayoría soy como tú: mortal.

Samael poco a poco se tranquilizaba y empezaba a hablar con más normalidad. Incluso se sentó a las llamas del bidón de nuevo.

-Entonces...¿ Sientes como nosotros? ¿Tienes hambre,frío....?

-Sí.....tengo los mismos sentimientos que un humano. Padre sabía bien lo que hacía al mandarme a la Tierra. Ha sido una maldición. No puedo morir tan fácilmente de hambre o frío,pero sufro bastante por ello. Y el resto de sentimientos... Odio, tristeza, soledad, desesperación...quizás por ello no os guardo rencor. - Era cierto. Samael observaba en los ojos de aquel ángel una tristeza trazada ya por varios siglos.

>> En parte,eres como yo. Vivimos en el mismo infierno. No somos nada para nadie. Nos miran con desprecio,con recelo,guardan las distancias y algunos incluso se atreven a insultarte o tirarte objetos. Un infierno de soledad absoluta,un infierno que llevo aguantando desde el mismo día que nacisteis,desde el día que me despojaron de mi divinidad y tuve que caminar por mi propio pie en vez de volar sin preocuparme de una tontería tan ínfima como el hecho que un hombre se pare a conversar conmigo por primera vez....una tontería como no ser nada.Sí,soy el único ángel sobre la Tierra, y cuanto más humano me vuelvo, más me duele el hecho de estar solo.

Samael se quedó escuchando las palabras de aquel ángel que perdió todo su esplendor tras soltar aquella revelación. Ahora parecía una persona más profundamente herida. No parecía el rey del infierno....no,al contrario....

<<Se parece a mí>> pensó.

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