jueves, 5 de febrero de 2015

Tinieblas.

Siempre hubo oscuridad. Ya ni recuerdo mi vida pasada antes de esta maldición. Hasta mi memoria se vuelve negra en este lugar.

El único atisbo de mi vida pasada es el amuleto que llevo al cuello con la foto de una mujer. Una mujer de grandes ojos castaños y de bello rostro....si,cada vez que miro la foto mis sentimientos vuelven a esa reminiscencia y me dan calidez en este reino tan frío.

Pero solo son memorias ya perdidas. Y vuelvo a la realidad cada vez que una de esas criaturas sale de la oscuridad del abismo y se alza contra mí,y tengo que empuñar mi arma con fuerza para que no se caiga de mis temblorosas manos. Pero no consigo acabar con esa criatura...en cambio ella consigue arrancarme el brazo,y cuando me encuentro indefenso en el suelo.....su garra aplasta mi corazón.


Y despierto. De nuevo,en aquél santuario con sólo una hoguera. La única luz en el camino. Y despierto entero,de una pieza,pero más débil que antes. Cada vez más muerto,más consumido por este mundo en el que ni siquiera debería estar. Debería estar tras aquella foto.....sujetándola del brazo....y no arriesgando mi vida y perdiéndola una y otra vez peleando contra seres abominables que ni siquiera tienen nombre ni rostro ni humanidad....

Clavé la espada en el último bicho de aquella oscura habitación. Seguí avanzando como siempre hacía. Esta vez el ser del abismo me atacó con todas sus fuerzas,pero ya sabía sus movimientos y tras lo que parecían miles de combates....al fin era yo el que con mi garra arrancaba su corazón. Espera...¿mi garra? ¿En qué momento mi mano cambió de forma para convertirse en aquello contra lo que lucho?

Años. Deben haber pasado años desde la última vez que descansé.Desde aquella hoguera que me transmitía esa paz interior. Años deben de haber pasado desde que mi mano se transformara en el artilugio de mi supervivencia. Años desde que mi piel poco a poco se pudría y me convertía en una de esas almas en pena de este paraje. Meses desde que en el combate contra aquél dragón deformado por sus heridas cayera ante mis manos no sin antes llevarse el amuleto que siempre he conservado. Días desde que mi espada se rompió y vago sin rumbo fijo. Horas desde la última hoguera de fuego fatuo que me dejara descansar un segundo ante su fuego. Horas desde que aquel escorpión de fuego del tamaño de un edificio saliera de aquella hoguera. Minutos desde que acabé con él. Segundos desde que caí rendido a mi destino,sin energías....

Si sólo supiera qué hago aquí... por qué lucho.....al menos si pudiera ver su cara una vez más....

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