miércoles, 17 de agosto de 2016

Life's a Nintendo Game

Hoy tengo una reflexión que traer. Dándole vueltas a acontecimientos recientes, me he fijado que la vida es similar a un videojuego. A uno largo, con solo una vida cuyas consecuencias pueden ser incluso desastrosas. Pero al fin y al cabo, un juego.

Empezamos siendo nivel 1, en un mundo que desconocemos. No sabemos que pasa, no sabemos que ocurre ni cuales son los controles de la vida. Solo tenemos un tutorial que no es el mismo para todos. En un principio, nuestros padres deberían indicarnos el camino a seguir, las consecuencias de nuestros actos, los controles más sencillos (gatear, caminar, ir al baño solo, montar en bicicleta...) 

Poco a poco, empiezas a subir de nivel y te das cuenta que el juego es multijugador: hay otros muchos personajes, algunos más crecidos, pero otros muchos con tu misma inexperiencia. Hablas con ellos, o simplemente haces actividades, obligadas o con gusto, aprendiendo aún más cosas, interactuando.... poco a poco no necesitas tanto tutorial y empiezas a descubrir trucos por tu cuenta.

Te asignan misiones: deberes, ejercicios, responsabilidades.... con recompensa o sin ella, algunas simplemente te enseñan una nueva habilidad que no habías adquirido. No siempre logras completarlas, y el fracaso te afecta, ya sea directa (castigos o broncas) o indirectamente (desconocimiento o tristeza por no cumplir los objetivos) Pero siempre hay nuevas misiones, puestas por otros o autoimpuestas, objetivos que lograr que te hacen ganar experiencia y seguir creciendo.

El multijugador se hace cada vez más notorio, para bien o para peor. Tienes amigos, compañeros en tu viaje, y también tendrás enemigos, gente que intenta evitar que cumplas tus metas. Y siempre habrá NPCs con los cuales puedes tener mejor o peor relación, o puede que nunca los llegues a conocer. Siempre estos roles pueden cambiar, pero empiezas a distinguirlos y muchas de tus acciones giran en torno a ellos.

De tutoriales pasas a simples consejos por el resto de personajes. Ya no hay una guía que te diga qué camino elegir, ni lo que está bien ni mal. Todo se basa en tus acciones y en lo aprendido durante el trayecto. También las acciones de los demás repercuten en ti. Todo esto provoca un cambio en tu personaje que puede llegar a ser definitivo, aunque siempre se puede cambiar. 

Entonces te das cuenta que has llegado al nivel avanzado: Logro desbloqueado, eres un adulto. Más misiones, más objetivos diarios que realizar. Más presión. No hay pausa en este juego y debes seguir avanzado. Cada vez resulta más difícil no atrancarse en cierto nivel, es imposible que no pienses en soltar el mando durante un rato y dejar de jugar, aunque el juego siga en funcionamiento.

Siempre será un multijugador masivo; pero cada personaje tiene su propia vida, y se empieza más a parecer a un modo de un jugador. Los NPCs aumentan y los compañeros y los enemigos empiezan a relegarse a un segundo plano. El mundo a recorrer te resulta inmenso. Deseas cambiar el disco.... pero es el único videojuego que la vida te permite disfrutar.

Por suerte, sólo hay un Game Over. Llegará en cualquier momento, pero mientras tanto, estás en partida. No hay trucos, no hay capacidad de retroceder a una partida guardada anterior. Simplemente juega. Haz misiones, crea metas que superar. Algún día, con la experiencia necesaria, alcanzarás el nivel que necesites para completar tu objetivo, aunque lo desconozcas en un principio. Entonces, obtendrás la recompensa que te hará pensar "Al final he disfrutado la partida".

Una reflexión muy friki, pero tenía que soltarla. Nunca dejes de avanzar hasta llegar al último nivel.

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