sábado, 27 de junio de 2015

I will miss you.

Me ahogaba. No podía levantarme. Algo me tiraba a la cama con una fuerza sobrehumana, y no podía gritar, siquiera abrir los ojos. Me resistí con todas mis fuerzas a aquella presencia. Sólo oía a mi abuela al fondo gritándome con una voz evanescente "Ayúdame". Y durante una milésima de segundo abrí los ojos. Y su pelo negro me caía en la cara. Y sus ojos rojos me absorbieron el alma por un instante. Me levanté un momento después, respiré profundamente y recorrí la habitación con una mirada desesperada. Todo en calma. Todo vacío. Sólo una pesadilla.

A partir de las semanas siguientes no podía evitar dormir boca abajo,y aun así a veces me levantaba a las tres y veinticinco de la mañana y notaba algo. Una de esas noches decidí armarme de valor y dormí abrazado a una cámara. A las tres y veinticinco exactas me levanté sobresaltado, y realicé una foto. A la mañana siguiente me procedí a editarla en el ordenador. Era prácticamente oscuridad,de noche y sin flash claramente se iba a ver bien poco. Me tiré hasta la hora de comer intentando iluminar mejor esa foto envuelta en tinieblas,y maldita mi suerte que se me quitó el hambre de golpe. En la puerta de mi habitación se podía observar nítidamente una silueta. Y no tenía cara por más que intentara aclarar la imagen.

Mi sueño era casi nulo durante bastantes semanas. Mínimo me tiraba hasta las cinco de la mañana despierto porque no había manera de acostarse antes de las tres, y aunque el cuerpo me pidiera desesperadamente descansar....mi mente se mantenía despierta por puro terror. Un día al volver del instituto empecé a oler a quemado. Al adentrarme en mi edificio y subir los pisos hasta mi casa,el olor se hacía más frecuente y potente. Al abrir la puerta de mi casa el olor era molesto e incluso vislumbré algo de humo viniendo de alguna parte. Corrí a la cocina y me encontré con el microondas a máxima potencia y la puertecilla abierta de par en par, casi ardiendo. Me dio el tiempo justo para apagarlo antes de que la cosa fuera a peor. Pero el olor continuaba persistiendo. Y al llegar a la puerta de la habitación de mi madre observé un cable conectado al enchufe y bajo su cama. Mi sorpresa al levantar los pliegues de la sábana y encontrarme la plancha de pelo encendido y echando humo. Aquí hago un inciso que mis padres se van de la casa antes de que yo me vaya al instituto y a su vez,vuelvo antes que ellos. Y nada estaba así al salir de casa, y nadie pudo volver.

El café era mi única bebida,apenas dormía y mis pocas horas de sueño cada mucho estaban repletas de pesadillas. Una de mis últimas noches en la casa dormí apaciblemente,cosa rara durante esos días tan oscuros. Pero al levantarme por la mañana,tenía las piernas completamente destrozadas a arañazos y moretones. Eso ya era lo último, así que me busqué curro en alguna casa de niñera o lo que fuera; no quería seguir en esa casa. Gracias a Dios lo encontré en poco tiempo y preparé mis cosas para irme. Mis padres salieron esa última noche y se despidieron de mí, pidiéndome que descansara y con cara preocupada por mi estado mental últimamente. Intenté dormir por última vez. A las tres y veinticinco de la mañana volvía a levantarme. La luz estaba encendida. Pensé que habían sido mis padres que habían vuelto. Intenté bajarme de la cama pero el dolor de las piernas era realmente intenso. Caminé un poco por la casa hasta darme cuenta que no había venido nadie. Volví acojonado a mi cama para darme cuenta que en mi almohada había una nota. "Te echaré de menos".

Me gusta mi trabajo actual de niñera. Alejado de esa casa infernal. El niño es un amor,la verdad, y disfruto cada día de su sonrisa y su inocencia. Llevo ya casi medio año viviendo allí y sus dueños son un cielo que me han acogido como si fuera un hijo que hacía largo tiempo que no veían. Ya me había acostumbrado a los viajes en bus hasta mi instituto y volver, estar con la familia y por la noches, mientras los padres trabajan yo cuidar al pequeñín hasta que se quedara dormido. Hasta hoy. Siempre tengo el aparato ese de los bebés en su habitación y en la mía, porque la casa es algo grande y nuestras habitaciones están lejos, y si se levanta por la noche y quiere algo, no necesita venir hasta mí y voy directamente. Hoy a las tres y veinticinco me ha levantado su voz. He escuchado a ver que quería pedirme, pero parece que estaba hablando solo. Mejor dicho, estaba hablando solo,pero como si conversara con alguien.

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